lunes, 13 de febrero de 2012
domingo, 12 de febrero de 2012
Admito
en palabra, obra, misión y/¿o omisión?
Aunque haya sido por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa
NO me arrepiento de nada, ni de algo.
Leopoldo María Panero: "Necrofilia"
El acto del amor es lo más parecido
a un asesinato
En la cama, en su terror gozoso, se trata de borrar
el alma del que está,
hombre o mujer,
debajo.
Por eso no miramos.
Eyacular es ensuciar el cuerpo
y penetrar es humillar con la
verga la
erección de otro yo.
Borrar o ser borrados, tando da, pero
en un instante, irse
dejarlo
una vez más
entre sus labios.
viernes, 10 de febrero de 2012
De aquel día en la habitación.
- Yo igual... Pero amor, es mejor así: Solos juntos- Le había dicho eso mientras eliminaba nuestra distancia y me recostaba en su regazo.
- Solos por fin, lástima que no sea hasta el fin- Recordó nuestros condenados e irremediables límites.
- ¿Te digo algo?
- Dime nomas- Había pronunciado disimulando una sonrisa con ese estilo sarcástico que la caracterizaba.
- La soledad es mejor contigo...
Desaparecieron las palabras y aparecieron nuestros dedos, nuestros brazos; así sucesivamente todas las partes de nuestros cuerpos hasta ya no quedar nada, ni una célula, ningún átomo. Fuimos todo, fuimos nada.
jueves, 2 de febrero de 2012
Que lo cursi-romántico ya no funciona conmigo, que los “te amo” y los “te quiero” se pueden expresar de diferentes formas sin la necesidad de vociferarlos a cada minuto. Que a veces como dice Pablo Neruda “Me gustas cuando callas porque estas como ausente” (como en este lugar del tiempo) Que somos de nadie, somos de nosotros mismos. Que yo no soy tuyo, que tu no eres mía, pero en el aquí y en el ahora nos complementamos indistintamente dirigiendo nuestras vidas en líneas paralelas.Que te contarán de esta publicación, que me preguntarás por esta publicación y frente a frente me quedaré encerrado en mi mutismo esbozando una sonrisa, te daré un beso en la mejilla, cogeré tu mano derecha con mi mano izquierda y seguiré caminando contigo… Después de haber dado ciertos pasos y por ende avanzado, me preguntarás con extrañeza: ¿hacia dónde me llevas? Y sin más que decir, mi subconsciente gritará y mi voz te susurrará al oído: Es lo que menos importa.

Hoy me he cachado mi silencio. Si quieres, se puede decir que me he violado a mí mismo obteniendo el mejor de los orgasmos (expresión cruda). Hoy también me arriesgo a decir que la vulgaridad me atrae más que la pulcritud gramatical. Mañana quizá -de hecho- cuando lea alguna obra recomendada que contenga como casi siempre palabras que desconozco, disfrutaré el que fornique estos alaridos obscenos. Olvidaré por un momento interruptus este rico concha de su madre lenguaje coloquial. Felizmente eso de olvidar es mañana.
Feliz infelicidad

Se juntaban para no aburrirse en esas horas en las que sólo había por hacer nada, con el propósito de poder hacer algo. Ella le contaba chistes que se aprendía de periódicos descoloridos y pasados en años, mientras él fingía la mejor de las carcajadas. A ella nunca le gustó aprenderse esos chistes, menos contarlos, sólo lo hacía porque pensaba que a él le gustaban aquellas bobadas. A él nunca le gustó oír esos chistes tan malos y si los escuchaba y realizaba todo el teatro de la risa incontenible, era sólo porque pensaba que a ella eso la hacía feliz.
Todo se resumía en un absurdo irremediable que sin embargo, ambos gozaban. Eran tan felices de sus propias infelicidades: Sólo les bastaban estar juntos y por supuesto, torturarse así mismos, sin levantar sospechas.